TOJNIT ACTUAL23 Elul 5786

SÁBADO 5 DE SEPTIEMBRE 2026

Rosh Hashaná

Empezar un nuevo año también es mirar lo vivido y elegir hacia dónde queremos seguir.

01 RACIONAL

Rosh Hashaná muchas veces se queda en el shofar, la manzana con miel y decir Shaná Tová, pero el jag tiene muchas más formas de conectarnos con el comienzo de un nuevo año. Esta semana queremos conocerlo desde distintos lugares: empezar algo nuevo, conectarnos con nuestras tradiciones, mirar lo que vivimos, hacernos responsables de nuestras decisiones y pensar qué queremos llevar al año que empieza.

02 OBJETIVO

Que los janijim conozcan mejor Rosh Hashaná y comprendan que el comienzo de un nuevo año judío también puede ser un momento para conectarnos con nuestras tradiciones, mirar lo que vivimos y pensar hacia dónde queremos seguir.

ANTES DE EMPEZAR · PARA EL MADRIJ

Adapta la profundidad a cada shijvá: con los más chicos parte de símbolos y buenos deseos; con los mayores abre espacio para memoria, responsabilidad, teshuvá e identidad.

01
SHIJVÁ

Macatán

Rosh Hashaná y el comienzo de un nuevo año

Qué significa Rosh Hashaná

Rosh Hashaná marca el comienzo de un nuevo año judío. Es un momento que se siente distinto: aparecen sonidos, comidas, palabras y costumbres que nos hacen darnos cuenta de que algo nuevo está empezando. Pero no lo vivimos solos. Lo celebramos con nuestra familia, con nuestra comunidad y con otras personas que también están entrando al mismo año. Rosh Hashaná puede ser, antes que nada, eso: reconocer que empieza un nuevo ciclo y recibirlo juntos, con ganas de que venga un año bueno.

Qué significa un nuevo año

Para los niños de Macatán, Rosh Hashaná debería significar, antes que nada, el inicio de un nuevo año judío. El shofar es uno de los símbolos que más nos ayuda a reconocerlo, porque su sonido nos avisa que llegó una fecha muy especial. El nombre de la fiesta significa “cabeza del año”, lo que también nos ayuda a entender que estamos entrando al comienzo de algo nuevo. La jalá agulá puede ayudarnos a enseñar cómo el año es un ciclo y cómo, cada vez que llega Rosh Hashaná, volvemos a empezar. Para los chiquitos, lo importante es que aprendan a identificar Rosh Hashaná como un momento especial en el que empieza un nuevo año para nuestro pueblo. Sus símbolos y costumbres nos ayudan a reconocer esta fecha y a entender que estamos comenzando otra vez.

Shaná Tová Umetuká

Para los niños de Macatán, otra parte importante de Rosh Hashaná es entender que cuando empieza un nuevo año pensamos en cosas buenas que queremos para nosotros y para las personas que queremos. La manzana con miel es una forma muy simple de representar ese deseo de tener un año bueno y dulce. Los simanim también nos ayudan a expresar distintas cosas que esperamos para el año que empieza, y cuando decimos “Shaná Tová” estamos deseándole a alguien que tenga un buen año. Para los chiquitos, lo importante es que puedan reconocer que Rosh Hashaná no solo marca un nuevo comienzo, sino que también es un momento en el que compartimos buenos deseos y esperamos que el año que viene traiga cosas buenas.

02
SHIJVÁ

Jonathan

El shofar y las tradiciones que nos conectan

Qué quiere decir Rosh Hashaná

Para los niños de Jonathan, Rosh Hashaná ya puede empezar a sentirse como algo más que una fecha especial. Es un momento que nos ayuda a frenar un poco, prestar atención a lo que estamos viviendo y sentirnos más conectados con las personas y tradiciones que forman parte de nuestra vida judía. La idea es que empiecen a descubrir que las cosas que hacemos en Rosh Hashaná tienen un sentido y que el jag nos puede ayudar tanto a estar más presentes como a sentir que somos parte de una familia, una comunidad y un pueblo.

El shofar: lo que nos hace prestar atención

Para los niños de Jonathan, el shofar puede ser una forma muy clara de entender que Rosh Hashaná es un momento que nos pide frenar y prestar atención. Su sonido rompe con lo que estamos haciendo y nos avisa que llegó un momento importante. Uno de los nombres relacionados con Rosh Hashaná es Iom Teruá, justamente por el lugar que tiene el sonido del shofar en el jag. También se pueden conocer sus distintos sonidos, como tekiá, shevarim y teruá, no para aprenderlos de memoria, sino para acercarse al shofar de una forma más concreta. La idea es que los niños puedan entender que Rosh Hashaná también tiene momentos que nos sacan de la rutina y nos hacen escuchar con más atención lo que está pasando.

Las tradiciones que nos conectan

Para los niños de Jonathan, las tradiciones de Rosh Hashaná pueden ayudar a entender que el jag no lo vivimos solos. Muchas de las cosas que hacemos vienen de nuestra familia, de nuestra comunidad y de generaciones que las hicieron antes que nosotros. Los simanim, las comidas especiales, ir al templo o escuchar el shofar juntos son algunas formas de vivir Rosh Hashaná en comunidad. Incluso entre familias judías puede haber costumbres distintas, y eso también forma parte muy importante del jag. La idea es que los niños empiecen a reconocer que algunas tradiciones que viven hoy también las vivieron sus papás, sus abuelos y otras personas antes que ellos. Seguirlas nos conecta con nuestra propia familia y, al mismo tiempo, con un pueblo que celebra Rosh Hashaná de muchas formas diferentes.

03
SHIJVÁ

Yehuda

Mirar el año que pasó antes de seguir

Mirar el año que pasó antes de seguir

Un año entero deja muchas cosas detrás: momentos buenos, errores, decisiones, recuerdos y cosas que aprendimos sin darnos cuenta. Rosh Hashaná nos da un momento para frenar antes de seguir. No se trata solamente de empezar otro año, sino de mirar un poco el que acabamos de vivir y pensar qué hacemos con todo eso que pasó. A esta edad ya podemos empezar a entender que el nuevo año no llega vacío. Llegamos nosotros, con todo lo que vivimos, y desde ahí decidimos cómo queremos continuar.

Empezar de nuevo sin borrar lo que vivimos

Cada año volvemos a Rosh Hashaná, pero nosotros ya no somos exactamente los mismos. La jalá agulá puede ayudar a enseñar esta idea. El calendario vuelve a empezar y regresamos a las mismas fechas, pero después de haber vivido un año entero, con cosas que aprendimos, momentos que queremos conservar y otras cosas que preferimos cambiar. También está Tashlij, una costumbre de Rosh Hashaná en la que vamos cerca del agua y, de forma simbólica, pensamos en las cosas que queremos dejar atrás. No quiere decir que nuestros errores simplemente desaparezcan. Más bien nos da un momento para reconocerlos y decidir qué no queremos seguir cargando igual al año que empieza. Empezar de nuevo no es borrar lo que pasó. Es seguir adelante con lo que vivimos y elegir qué queremos llevar con nosotros.

Revisar nuestras acciones

Rosh Hashaná también es un buen momento para ver cómo nos fue durante el año. No solo pensar en lo que hicimos mal, sino también en las decisiones que tomamos, las cosas que hicimos bien y qué pasó por lo que hicimos. En el judaísmo existe la idea de Jeshbon Hanefesh, que es algo como hacer cuentas con nosotros mismos. Frenar un poco y pensar cómo actuamos, qué aprendimos y qué podríamos haber hecho diferente. Rosh Hashaná también se conoce como Iom Hadín, el Día del Juicio. Con los de Yehuda se puede trabajar de una forma sencilla: entender que nuestras acciones importan y que vale la pena revisarlas. El Libro de la Vida también puede ayudar a hablar de esta idea y de que lo que hacemos tiene peso, sin tener que verlo como un libro literal. La idea no es que salgan buscando todo lo que hicieron mal. Más bien que entiendan que antes de empezar un nuevo año podemos mirar el que pasó y pensar un poco en cómo actuamos.

04
SHIJVÁ

Shimon

Responsabilidad, decisiones y teshuvá

Rosh Hashaná nos ayuda a ser mejores

Con Shimon, Rosh Hashaná ya puede entrar en una parte más seria. No solo mirar qué pasó durante el año, sino pensar en el peso que tienen nuestras decisiones y qué hacemos cuando nos damos cuenta de que algo no está como queremos. Hay cosas que hacemos que afectan a otros, decisiones que nos van formando y momentos en los que nos alejamos de algo que para nosotros era importante. Rosh Hashaná nos da un espacio para reconocerlo y pensar qué queremos hacer con eso. La idea no es quedarse en “portarse mejor”, sino entender que podemos hacernos responsables de lo que hacemos y que cambiar también puede significar volver a una dirección que habíamos dejado.

Iom Hadín y su significado

Rosh Hashaná también es Iom Hadín, el Día del Juicio. Parte de la idea es reconocer que nuestras acciones importan: lo que hacemos afecta a otras personas, tiene consecuencias y poco a poco va formando quiénes somos. El Libro de la Vida nos da algo más. Empieza un año nuevo y no sabemos qué va a pasar en él. Hay muchísimas cosas de nuestra vida que simplemente no están bajo nuestro control, aunque quisiéramos que lo estuvieran. Unetané Tokef habla de eso de una forma bastante fuerte. La tefilá menciona distintas cosas que pueden pasar durante el año y nos recuerda que no podemos decidir todo lo que nos va a tocar vivir. Lo que sí podemos decidir muchas veces es qué hacemos frente a eso. Cómo tratamos a los demás, qué decisiones tomamos, cómo reaccionamos cuando algo sale mal y qué hacemos después de equivocarnos. Esa parte sí va formando la persona que somos. Desde la idea de Iom Hadín, eso también entra en el juicio de Rosh Hashaná: Dios no nos juzga por controlar todo lo que ocurre en nuestra vida, sino por lo que hacemos con la parte que sí está en nuestras manos. Y aun con toda esa seriedad, Rosh Hashaná sigue siendo un jag que celebramos. El año que viene es incierto, pero también viene lleno de decisiones que todavía podemos tomar.

Qué significa la teshuvá

Teshuvá muchas veces se traduce como “arrepentimiento”, pero la palabra viene de lashuv, volver. Eso cambia bastante la forma de pensar el tema. A veces no necesitamos convertirnos en alguien completamente distinto, sino darnos cuenta de que nos alejamos de algo que sí nos importaba: una relación, una responsabilidad, un valor, una costumbre o una parte de nuestra identidad. Tashlij puede ayudar a pensar qué queremos dejar atrás, pero hacer un gesto simbólico no cambia las cosas por sí solo. Reconocer algo es apenas el principio; después viene decidir qué hacemos diferente. Por eso también existen los Aseret Yemei Teshuvá, los diez días entre Rosh Hashaná y Yom Kipur. La teshuvá no tiene que pasar en un segundo. Puede tomar tiempo entender de qué nos alejamos, qué queremos recuperar y qué tenemos que hacer para volver. Rosh Hashaná puede ser el momento en el que nos damos cuenta de que nos desviamos un poco y empezamos a preguntarnos hacia dónde queremos regresar.

Empezar de nuevo no es borrar lo que pasó.
Es seguir adelante con lo que vivimos y elegir qué queremos llevar con nosotros.